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Fatiga
La fatiga es una señal normal e importante del cuerpo. Indica que se ha consumido energía y que es necesario recuperarse. Todo el mundo se siente cansado alguna vez, por ejemplo después de un día de trabajo ajetreado, un entrenamiento intenso o un período de poco sueño. En estas situaciones la fatiga es funcional: te ayuda a descansar y a dar al cuerpo la oportunidad de recuperarse.
Se convierte en un problema cuando el cansancio persiste o no desaparece adecuadamente tras el descanso. En ese caso hablamos de sobrecansancio. Esto es cada vez más frecuente y tiene un gran impacto en el funcionamiento diario. El cansancio puede ser tanto físico como mental. A veces es de corta duración y otras veces está presente durante mucho tiempo.
Cómo funciona el cansancio
Para entender por qué nos cansamos, es importante saber cómo maneja el cuerpo la energía. Para casi todo lo que hacemos se necesita energía: no solo para movernos, sino también para pensar, para el funcionamiento de los órganos y para mantener el propio cuerpo. Esta energía la obtenemos de nutrientes como hidratos de carbono, grasas y proteínas, que se transforman en combustible para nuestras células.
A lo largo del día, parte de esas reservas de energía se agotan y se producen cambios en el cerebro. Por ejemplo, aumenta la cantidad de adenosina, una sustancia que refuerza la sensación de somnolencia. Al mismo tiempo, la melatonina desempeña un papel en el ritmo sueño-vigilia: esta hormona hace que por la noche tengamos sueño. Durante el sueño, estos procesos se "reinician" y se reponen las reservas de energía.
Cuando el cuerpo es sometido a un esfuerzo extra, como con el deporte intenso, una enfermedad o el estrés prolongado, también se necesita más tiempo para recuperarse. Si falta ese tiempo de recuperación, el cansancio se acumula.
Cansancio físico y mental
El cansancio físico aparece tras el esfuerzo. Piensa en hacer deporte, trabajos pesados o un día largo de actividad. Los músculos han consumido energía y se producen pequeños cambios en el tejido muscular. Es una reacción normal del cuerpo. Por lo general, se resuelve por sí sola en horas o días.
El cansancio mental se siente de otra manera. Aparece sobre todo por la concentración prolongada, el estrés o una alta carga cognitiva, como en un día de trabajo con muchos estímulos. Llama la atención que puedas sentirte cansado sin que tu cuerpo haya sido exigido físicamente. La causa exacta es compleja, pero tiene que ver, entre otras cosas, con cambios en el cerebro y una menor eficiencia de los procesos mentales con el esfuerzo prolongado.
Mucha gente nota que el movimiento ayuda frente al cansancio mental. Caminar o montar en bicicleta despeja la mente. Esto se debe a que mejora la circulación del cerebro y se liberan sustancias que influyen positivamente en el nivel de energía y el estado de ánimo.
Cansancio de corta y larga duración
Después de un día de actividad es normal estar cansado. Este cansancio de corta duración suele desaparecer tras una buena noche de sueño. Durante el sueño, el cuerpo se recupera, se reponen las reservas de energía y se regulan procesos importantes en el cerebro y los músculos.
Sin embargo, a veces el cansancio permanece, incluso tras descansar lo suficiente. Si dura más de unos meses, hablamos de cansancio prolongado o crónico. Entonces el cuerpo ya no parece capaz de recuperarse adecuadamente. Esto puede tener varias causas, como estrés persistente, problemas de sueño, enfermedad, mala alimentación o un desequilibrio prolongado entre carga y recuperación. A menudo intervienen tanto factores físicos como mentales.
Cansancio, enfermedad y estrés
El cansancio es un síntoma muy frecuente en las enfermedades. Cuando el cuerpo tiene que luchar contra una infección u otra afección, eso consume mucha energía y aparece fatiga. Se ve, por ejemplo, en la gripe, pero también en enfermedades como la diabetes, la anemia o problemas de tiroides.
Además, el estrés juega un papel importante. En una situación aguda, el estrés es útil: el cuerpo se prepara para actuar y liberar energía. Pero cuando el estrés está presente durante mucho tiempo, el cuerpo se mantiene de forma constante en un estado de alerta. Eso consume energía continuamente y dificulta la recuperación. Con el tiempo, esto puede provocar cansancio crónico.
Recuperación: la clave para reducir el cansancio
Para reducir el cansancio, la recuperación es esencial. El sueño desempeña el papel principal. Durante el sueño, el cuerpo tiene la oportunidad de reponer energía y recuperarse de la carga del día. Pero la recuperación es más que dormir.
También es importante la relajación durante el día. Esto no significa necesariamente no hacer nada, sino actividades que consuman poca energía o que, por el contrario, la aporten, como pasear, leer o pasar tiempo con otras personas. Además, el ejercicio regular ayuda a que el cuerpo funcione bien. El movimiento estimula la circulación y favorece la recuperación, siempre que exista suficiente equilibrio con los momentos de descanso.
¿Qué puedes hacer ante el cansancio?
Ante el cansancio, lo más importante es observar el equilibrio entre lo que consume energía y lo que la aporta. Un ritmo de sueño regular, una alimentación saludable y suficiente actividad física son la base. Aunque a veces parezca contradictorio, la actividad ligera a menudo ayuda a sentirse con más energía.
Cuando el cansancio persiste y no mejora, es aconsejable consultar al médico de cabecera. A veces se necesitan pruebas adicionales para descartar causas físicas, como déficits de vitaminas o minerales u otros problemas médicos.
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