Falta de aire

La falta de aire es la sensación de que respirar resulta más difícil o de que no se obtiene suficiente aire. Algunas personas sienten que no pueden inspirar lo bastante profundo, mientras que otras se quedan sin aliento más rápido de lo normal o describen una sensación de presión u opresión en el pecho.

El término médico para la falta de aire o la dificultad para respirar es disnea. Todo el mundo experimenta de vez en cuando falta de aliento, por ejemplo tras hacer deporte intenso, subir escaleras o realizar un esfuerzo físico pesado. Esto no es motivo inmediato de preocupación y desaparece por sí solo tras un breve período de descanso. 

¿Cómo se siente la falta de aire?

No todas las personas la experimentan de la misma manera. Posibles síntomas son:

  • Sensación de no conseguir suficiente aire.

  • Dificultad para inspirar o espirar.

  • Respirar más rápido o de manera más superficial.

  • Tener que jadear para tomar aire.

  • No poder respirar lo suficientemente profundo.

  • Sensación de presión u opresión en el pecho.

  • Quedarse sin aliento más rápido de lo habitual.

Algunas personas solo presentan falta de aire durante el esfuerzo. Otras también la sufren en reposo, al estar acostadas o durante la noche.

A veces la falta de aire se acompaña de otros síntomas, como tos, sibilancias, expectoración de mucosidad, dolor en el pecho, palpitaciones, mareo o cansancio.

Posibles causas de la falta de aire

Existen muchas causas distintas de falta de aire. El origen no siempre está en los pulmones. También las afecciones cardíacas, los problemas de circulación, la disminución de la condición física o la tensión pueden provocar dificultad para respirar.

Las posibles causas incluyen:

  • Asma: las vías respiratorias están inflamadas y son más sensibles, por lo que se estrechan temporalmente. Durante una crisis de asma, la falta de aire aumenta bruscamente. A menudo también hay tos o una respiración sibilante.

  • EPOC: una enfermedad pulmonar crónica en la que las vías respiratorias permanecen estrechadas. La disnea suele aparecer primero con el esfuerzo. También son frecuentes la tos, el moco y la respiración sibilante.

  • Infección respiratoria: un resfriado, la gripe, la bronquitis o la neumonía también pueden acompañarse de falta de aire. En muchos casos hay además tos, fiebre, mucosidad o malestar general.

  • Problemas cardíacos: cuando el corazón bombea la sangre con menos eficacia, aparece falta de aire que a veces empeora con el esfuerzo o al estar acostado.

  • Embolia pulmonar: un coágulo de sangre obstruye un vaso en los pulmones. Esto provoca disnea súbita y dolor en el pecho.

  • Anemia: la sangre transporta menos oxígeno. Por ello suelen aparecer cansancio, palpitaciones y falta de aire con el esfuerzo.

  • Reacción alérgica: Algunas reacciones alérgicas graves causan hinchazón de las vías respiratorias y provocan falta de aire repentina.

  • Ansiedad, estrés o hiperventilación: la tensión hace que se respire más rápido o más profundo con una técnica inadecuada. También aumentan la tensión de los músculos alrededor de la caja torácica y de las vías respiratorias. Esto produce una intensa sensación de falta de aire, mareo y hormigueo como consecuencia de la hiperventilación.

  • Baja condición física o sobrepeso: el cuerpo tiene que trabajar más durante el movimiento, por lo que uno se queda sin aliento con mayor facilidad. Además, con sobrepeso, más peso ejerce presión sobre el pecho, sobre todo en posición acostada.

A veces intervienen varias causas a la vez.

Falta de aire y tos

La falta de aire y la tos suelen presentarse juntas. Toser es una reacción natural con la que el cuerpo intenta expulsar moco, polvo y otros irritantes de las vías respiratorias.

La combinación de falta de aire y tos se da, entre otros, en asma , EPOC, un resfriado, bronquitis , una neumonía o una reacción alérgica.

Póngase en contacto con su médico de cabecera cuando los síntomas duren mucho tiempo, empeoren o se acompañen de fiebre, dolor en el pecho, tos con sangre o pérdida de peso inexplicada.

Respiración sibilante (wheezing)

La respiración sibilante también se denomina wheezing. Al respirar se oye un sonido agudo, silbante o chillón. Suele producirse porque el aire pasa por vías respiratorias estrechadas. El silbido suele ser más audible durante la espiración.

La respiración sibilante es frecuente en el asma y la EPOC, pero también aparece por una infección respiratoria, una reacción alérgica u otro estrechamiento de las vías respiratorias. En ocasiones el silbido se acompaña de tos, presión en el pecho o falta de aire.

La respiración sibilante no siempre indica una enfermedad grave. No obstante, póngase en contacto con su médico cuando el silbido sea nuevo, aparezca con frecuencia, no desaparezca o se acompañe de falta de aire.

¿La respiración sibilante aparece de repente y la persona tiene una falta de aire intensa? Entonces busque atención médica de inmediato.

Falta de aire durante el esfuerzo

Es normal respirar más rápido y más profundo durante el deporte o un esfuerzo físico intenso. Entonces los músculos necesitan más oxígeno. La respiración se calma de forma natural cuando deja de moverse.

¿La falta de aire es peor de lo habitual? ¿O aparece ya con actividades leves, como caminar despacio, vestirse o subir escaleras? Entonces conviene ponerse en contacto con el médico.

¿Qué puede hacer usted mismo?

En caso de falta de aire leve, ayuda detener la actividad y sentarse erguido con calma. A algunas personas les resulta agradable inclinarse un poco hacia delante y apoyar los brazos en los muslos o en una mesa.

Intente mantener una respiración tranquila. Si lo desea, inspire suavemente por la nariz y espire lentamente con los labios ligeramente fruncidos. Procure tener aire fresco y evite el humo, el polvo y los olores fuertes.

¿Tiene medicación para el asma o la EPOC? Úsela según la prescripción.

Si los síntomas persisten, aparecen con frecuencia o empeoran, haga que los valore un médico (de cabecera).

¿Cuándo solicitar ayuda médica inmediata?

Llame al número de emergencias cuando alguien:

  • Tiene una falta de aire muy intensa.

  • Debido a la falta de aire no puede hablar o apenas puede hacerlo.

  • Presenta coloración azulada, violácea o una palidez marcada.

  • Está somnoliento, confuso o cuesta despertarlo.

  • Presenta falta de aire repentina y dolor o presión en el pecho.

  • Se desmaya.

  • Posiblemente sufre una reacción alérgica grave.

  • Empeora con rapidez.

Ante síntomas graves, no espere a ver si desaparecen por sí solos.

 

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