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Fractura de escápula
Fractura de escápula
La escápula es un hueso plano y triangular situado en la parte posterior de la caja torácica. Una fractura de escápula es muy poco frecuente; menos del 1 por ciento de todas las fracturas corresponde a la escápula.
¿Cómo se produce una fractura de escápula?
Debido a la buena protección de esta zona, en todos los casos la causa de la fractura es un accidente importante. Se denomina \"traumatismo de alta energía\" (TAE). Es un accidente en el que, por la alta velocidad o fuerza, se libera mucha energía. Ejemplos son una colisión fuerte en un accidente de tráfico o una caída desde altura sobre la espalda.
Como consecuencia de un traumatismo de alta energía, a menudo también hay lesiones asociadas (graves). Pueden ser costillas o vértebras rotas, traumatismo craneal o un neumotórax. Estas lesiones asociadas pueden ser potencialmente mortales. Por ello, es importante intervenir a tiempo.
Características (síntomas) de una fractura de escápula
Un dolor agudo y punzante inmediatamente después del incidente es característico de una fractura de escápula. El dolor aumenta con los movimientos del brazo. Tras la fractura puede aparecer hinchazón localizada y una coloración azulada.
¿Cómo se diagnostica una fractura de escápula?
Debido al accidente, las personas suelen acudir directamente al hospital. Allí el estudio comienza con radiografías de la escápula y del tórax. Estas imágenes aportan más información sobre la localización precisa y la gravedad de la fractura. Además, con estas radiografías se pueden valorar bien las lesiones asociadas, como costillas o vértebras rotas.
A veces es necesario realizar también una tomografía computarizada (TC) y/o una resonancia magnética (RM). Estas pruebas son especialmente útiles para visualizar lesiones en otros tejidos, como músculos, nervios y vasos sanguíneos cercanos.
Tratamiento de una fractura de escápula
El tratamiento de una fractura de escápula suele ser conservador, es decir, sin cirugía. El hombro se mantiene de 3 a 6 semanas con una mitella o una eslinga en la misma posición para que el hueso pueda consolidar bien.
Un posible motivo para operar es cuando los fragmentos óseos están desplazados. Durante la operación, el cirujano volverá a unir los fragmentos con placas y tornillos metálicos.
Casi inmediatamente después de la operación, o tras el periodo de reposo con mitella, se puede empezar con la terapia de ejercicios. Por lo general, el médico o el fisioterapeuta del hospital ya proporcionan ejercicios sencillos para casa.
El tratamiento posterior se centra en mejorar la movilidad y recuperar la fuerza muscular alrededor de la escápula. Es recomendable hacerlo bajo la supervisión de un fisioterapeuta, que conoce bien los ejercicios y su progresión.
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