Geriatra

Especialista en medicina geriátrica

La geriatría es una especialidad médica que evalúa y trata a adultos mayores con problemas de salud complejos. A menudo existe una combinación de problemas físicos, psicológicos y sociales. El médico que se dedica por completo a estos pacientes es el geriatra.

¿Qué es un geriatra?

Un geriatra es un médico que se ha especializado en la medicina geriátrica. El geriatra examina y trata a personas que tienen problemas de salud. Estos problemas se deben al envejecimiento. Además, el aumento de la edad puede influir negativamente en los síntomas. Se trata de personas mayores que tienen varios problemas de salud que no corresponden a una sola especialidad médica.

Por lo tanto, no todas las personas mayores consultan a un geriatra. Por ejemplo, la artrosis también es una enfermedad que afecta principalmente a las personas de mayor edad. Pero si este problema articular es el único síntoma, el especialista indicado es el cirujano ortopédico.

El geriatra interviene cuando el paciente, además de la artrosis, presenta, por ejemplo, pérdida de memoria. Como consecuencia, puede olvidar cómo caminar con muletas después de una operación y, por lo tanto, no puede quedarse solo.

¿Qué hace un geriatra?

Cuanto mayor es una persona, mayor es la probabilidad de que aparezca una enfermedad asociada al envejecimiento. Algunos ejemplos son la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer y los problemas de equilibrio. También aumenta el riesgo de desarrollar varias enfermedades al mismo tiempo. Esto suele provocar cuadros clínicos complejos. A esto se suma que a veces puede ser difícil explicar por cuenta propia qué es exactamente lo que ocurre.

La tarea del geriatra es investigar qué está pasando y proponer una posible solución o tratamiento. Lamentablemente, no siempre es posible lograr una recuperación completa. En esos casos, los objetivos principales son mantener o mejorar la autonomía y la calidad de vida.

Algunos problemas frecuentes en la consulta de geriatría son:

  • Problemas físicos, como:
    • Problemas para caminar y caídas.
    • Incontinencia (problemas para defecar y orinar).
    • Problemas para comer.
  • Problemas psicológicos, como:
    • Pérdida de memoria.
    • Confusión.
    • Problemas de conducta.
    • Depresión.
  • Problemas sociales, como:
    • Ya no poder practicar un pasatiempo.
    • Ya no poder vivir de manera independiente en casa.
    • Tener pocos contactos sociales debido a una enfermedad.
    • Usar muchos medicamentos al mismo tiempo.
  • Una combinación de síntomas.

¿Cómo se llega a consultar a un geriatra?

Al igual que con otros especialistas médicos, es el médico general quien deriva al paciente a un geriatra. Dependiendo de los síntomas, se agenda una cita en el policlínico del hospital. Por ejemplo, en la clínica de prevención de caídas si existen problemas para caminar y de equilibrio, o en la clínica de memoria si hay olvidos.

En casos más graves o agudos, la persona es hospitalizada para continuar con los exámenes y el tratamiento.
También puede ocurrir que una persona ya esté hospitalizada por otro problema. Por ejemplo, si despierta confundida de la anestesia después de una operación. En ese caso también se solicita la evaluación del geriatra.

Como los pacientes geriátricos a menudo tienen dificultades para expresar lo que les ocurre, se dedica bastante tiempo a conversar sobre los síntomas y sus deseos. Esto se hace en presencia de la familia, de los cuidadores u otras personas cercanas al paciente.

¿Dónde trabaja un geriatra?

Un geriatra trabaja en un hospital o en un hogar de personas mayores. Allí forma parte de un equipo multidisciplinario. Este equipo también está compuesto por otros médicos, kinesiólogos, terapeutas ocupacionales, nutricionistas, psicólogos, enfermeros y monitores de actividades. Este tipo de equipo es importante para abordar adecuadamente todos los problemas. De esta manera, cada paciente recibe la atención que necesita.

¿Cómo prepararte tú o preparar a un cercano para la primera consulta con un geriatra?

  • Lleva a alguien de tu entorno cercano. Puede ser, por ejemplo, tu pareja, un buen amigo o amiga, o un hijo adulto. Esta persona puede escuchar y recordar todo lo que se diga. También puede ser necesario que otra persona hable por ti.
  • En casa, prepara una lista de preguntas, pero anota también los síntomas relacionados con el funcionamiento físico, mental y social, los antecedentes médicos, las operaciones y terapias realizadas, y los medicamentos que usas.
  • Piensa en los objetivos del tratamiento que quieres alcanzar y en lo que definitivamente no quieres que ocurra.

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