Psicólogo

Un psicólogo ayuda a las personas con problemas psicológicos, emocionales y conductuales. Por ejemplo, estrés, ansiedad, desánimo, darle vueltas a las cosas, burnout o problemas mentales tras un acontecimiento impactante. 

Un psicólogo analiza junto con usted de dónde provienen los síntomas y le ayuda a afrontarlos mejor o a reducirlos. Esto suele hacerse mediante conversaciones, ejercicios y consejos prácticos. Un psicólogo no prescribe medicamentos; para ello puede acudir a su médico de cabecera o a un psiquiatra.

¿Qué hace un psicólogo?

Primero, un psicólogo identifica los síntomas y sus posibles causas. Después, elabora con usted un plan de tratamiento adaptado a su situación. Durante el tratamiento, por ejemplo, aprenderá a manejar de otra manera los pensamientos, las emociones o la conducta. Entre los enfoques más utilizados se encuentran la terapia cognitivo-conductual (TCC), Acceptance and Commitment Therapy (ACT), Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) y la terapia de esquemas. El tratamiento más adecuado depende de la naturaleza de los síntomas.

Diferentes tipos de psicólogos

Existen diferentes tipos de psicólogos, cada uno con su propia área de especialización.

  • Psicólogo general: Acompaña a personas con problemas psicológicos diversos.

  • Psicólogo GZ: Tras la formación en Psicología, ha completado una formación complementaria reconocida y está inscrito en el registro BIG. Un psicólogo GZ trata trastornos psicológicos frecuentes.

  • Psicólogo clínico: Está especializado en el tratamiento de problemas psicológicos complejos y suele trabajar en hospitales o en centros de salud mental GGZ especializados.

  • Neuropsicólogo: Se ocupa de la relación entre el cerebro y la conducta, por ejemplo tras un ictus o una lesión cerebral.

  • Psicólogo infantil y juvenil: Acompaña a niños, adolescentes y a sus padres ante problemas psicológicos, emocionales o conductuales.

La relación entre los síntomas físicos y la psicología

Cuerpo y mente están estrechamente vinculados. El dolor prolongado puede provocar estrés, ansiedad o desánimo. A la inversa, el estrés y la tensión psicológica pueden causar síntomas físicos o agravar los ya existentes. Por ejemplo, las personas con dolor persistente de espalda, cuello u hombro suelen experimentar más dolor cuando tienen mucho estrés o se preocupan.

Por tanto, existe cierto solapamiento entre el trabajo de los fisioterapeutas y los psicólogos. Un fisioterapeuta le ayuda a volver a moverse mejor y a recuperar la confianza en su cuerpo. Un fisioterapeuta psicosomático está especializado en problemas en los que los factores físicos y psicológicos se influyen mutuamente, como el dolor persistente, las quejas por tensión, el cansancio, la hiperventilación o los síntomas físicos debidos al estrés.

Además, un psicólogo ayuda a afrontar el dolor, el miedo a moverse, el estrés u otros factores que influyen en la recuperación. Abordar ambos aspectos suele aumentar las probabilidades de una recuperación buena y duradera.

¿Cuándo acudir a un psicólogo?

Considere acudir a un psicólogo si los problemas psicológicos afectan su vida diaria. También cuando los síntomas físicos se prolongan y el estrés, la ansiedad o el desánimo parecen desempeñar un papel, el acompañamiento por un psicólogo puede ser un complemento valioso de un tratamiento por parte, por ejemplo, de un fisioterapeuta.

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